
La ciudad vive una evolución gastronómica donde la técnica internacional y el producto local se fusionan. El Marriott Santa Cruz de la Sierra apuesta por esta transformación con propuestas como las Noches de Izakaya y la cocina de autor de Toborochi Bistró.
Santa Cruz crece a ritmo acelerado y lo hace también su gastronomía. La escena culinaria cruceña vive una transformación firme donde emergen conceptos que apuestan por lo sensorial, lo identitario y lo experimental. En ese contexto, el Marriott Santa Cruz propone espacios renovados, menús curados y experiencias que conectan con una nueva generación de comensales.
Una de las más recientes es Noches de Izakaya, una experiencia inspirada en los bares japoneses del mismo nombre, que se desarrolla en el Blue Macaw Bar, ubicado en el lobby del hotel. La propuesta invita a compartir platos al centro, maridarlos con cócteles de autor y explorar una carta que fusiona oriente y occidente con sello local.
“Para nosotros, innovar no es solo crear platos nuevos, sino crear experiencias memorables. Esta propuesta conecta la autenticidad de la cocina japonesa con un ambiente relajado y sofisticado”, explica Nicole Martínez, Food & Beverage Manager del hotel.
La carta incluye desde gyozas artesanales con rellenos locales, hasta nigiris de trucha curada, makis tropicales, tsukemono con vegetales andinos fermentados y donburis que combinan técnica asiática con toppings bolivianos. Todo servido en vajilla minimalista y acompañado por tés fríos japoneses, cervezas artesanales y coctelería de autor.
Las Noches de Izakaya se celebran miércoles, jueves y viernes desde las 19:00, y han comenzado a atraer a un público que busca propuestas diferentes: jóvenes profesionales, sibaritas curiosos y viajeros que valoran lo auténtico.
Pero la propuesta del Marriott no se queda ahí. En el restaurante Toborochi Bistró, el enfoque es distinto, pero igual de potente. Aquí, el chef Kevin Campuzano propone una cocina de autor más sobria, con menús que cambian por temporada y una carta que fusiona técnicas internacionales con ingredientes bolivianos.
“Nuestra cocina es un puente entre culturas. Usamos ingredientes locales con técnica global. Eso es lo que le da carácter a cada plato”, señala Kevin Campuzano, Sous chef del hotel.
La propuesta de Toborochi apunta a quienes valoran el buen comer, con platos equilibrados, presentaciones limpias y un servicio pensado para acompañar sin interferir. Tanto para almuerzos ejecutivos como para cenas íntimas, el espacio combina elegancia, comodidad y autenticidad.
Desde la gerencia del hotel aseguran que estas propuestas forman parte de una visión más amplia: convertir al Marriott en un punto de encuentro gastronómico para la ciudad, no solo para sus huéspedes.
“Queremos que Santa Cruz vea en nosotros un lugar para comer bien, relajarse, celebrar y descubrir algo nuevo”, concluye Jorge Luis Tomás, General manager del hotel.
Estas experiencias no solo reflejan el estándar internacional del Marriott, sino también su apertura a reinterpretar la cocina desde lo local. En cada plato, en cada noche temática, hay una búsqueda por sorprender sin artificios, por conectar con la ciudad a través del sabor, y por construir un espacio donde lo culinario también se convierte en cultura.
